DE LOS SANTOS PAREJO, Diego, (2012), “Por qué Zerolo no pide el vientre de alquiler”, ABC, Plataforma Ciudadana por la Igualdad, 8/05/2012.

«Tras la consecución formal del matrimonio homosexual, Pedro Zerolo (diputado por el PSOE en anteriores legislaturas, estandarte de los derechos homosexuales) podría haber planteado, inmediatamente, otra cuestión de fondo: la legalización del vientre de alquiler, hoy ilegal en España, de forma que las parejas gays pudieran ver cumplidas sus expectativas de paternidad. Se acabaría así con una grave y triple discriminación: por orientación sexual (por ser gay), por cuestión de sexo (las mujeres pueden inseminarse, lesbianas incluidas) y también económica (solo los ricos pueden alquilar vientres en el extranjero, tal como han hecho algún cantante “de la zeja”). Realidades todas ellas que chocan, al menos en teoría, con la ideología “progresista” de la “igualdad” de derechos. ¿Por qué se calla entonces Zerolo frente a esta vieja y progresista reivindicación del colectivo cuya representación se arroja desde el PSOE? Existen poderosas razones que explican esta aparente paradoja.

La máxima guerrista de “divide al electorado y quédate con la parte más grande” la aplicó quirúrgicamente Rodríguez’ZP en sus dos legislaturas. Y la parte más grande eran las mujeres. Contra los hombres, que ha sido la apuesta más firme de los miembros del partido socialista.  Así, la aportación ideológica más diáfana del zapaterismo a su propio partido ha sido la de convertirlo, ZP dixit, en ‘feminista radical’, y en poco más que en eso. La llamada “perspectiva de género” fue, allá por 2004, la declaración expresa de la adopción de la radicalización fundamentalista del feminismo como credo político dominante –y excluyente- dentro del PSOE. El feminismo se quitaba la máscara desde el poder, y ya nada quedaba fuera de su inquisitorial mirada. Deberían cambiarse las siglas en la refundación que dicen tener prevista, y añadir lo de feminista radical a lo de socialista, obrero y español; sólo que esta adición sería rigurosamente cierta, frente al resto de los adjetivos. En puridad, habrían de llamarse “Partido Feminista Radical”. Y punto.

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Ocupado el espacio ideológico del PSOE por el ultrafeminismo, ya no quedaba apenas sitio para Zerolo. De ahí su disciplinado silencio. Porque la legalización del vientre de alquiler choca frontalmente contra el feminismo de la desigualdad, el de la exclusión del hombre –gays incluidos- del derecho a la paternidad. Si se legalizara el vientre alquilado –o subrogado, como lo llamó Caamaño- la paternidad sería también un derecho para el hombre, y se emanciparía al varón de su dependencia reproductiva con la mujer. Pero, evidentemente, esta pérdida de poder no iba a tolerarla la ideología feminista. Que, en el fondo, sigue el cliché retrógrado de que los hijos son para las madres y el padre es un mero mantenedor o pagador de pensiones. Aquí ya no priva lo “monoparental”, uno de los palabros del ultrafeminismo, que en realidad quiere decir monomarental, un modelo excluyente para la sociedad del presente y el futuro.

Los gays masculinos deberían saber a estas alturas que el PSOE de Zerolo no los defiende, que son damnificados colaterales del feminismo radical. Por eso Zerolo, a estas alturas, debería dimitir. De un PSOE que ha sido capaz de traicionar todos y cada uno de sus preceptos a favor de un solo dogma: el de este feminismo discriminatorio y excluyente. Y los hombres españoles deberían saber –y lo van sabiendo- que votar a un partido ultrafeminista garantiza que se pulvericen sus derechos fundamentales. Por su parte el Partido Popular, todavía un recién llegado al ejecutivo, corre el riesgo de convertirse en cómplice del ultrafeminismo socialista, si hace oídos sordo al clamor social contra las injusticias “de género”. Las ayudas concedidas a Mª Teresa Fernández de la Vega para su fundación de la mujer africana, no auguran nada bueno. Solo UPyD recogió en su programa electoral la derogación de toda discriminación legal por cuestión de sexo. El resto de fuerzas políticas siguen pasmadas en lo políticamente correcto, o lo electoralmente interesado.

¿Qué diría Mª Dolores de Cospedal de la legalización del vientre de alquiler, esa que Zerolo silencia? De Cospedal, que se inseminó para ser madre soltera, probablemente no negaría el derecho a la paternidad con o sin pareja a ningún mortal, aunque no lo sé, me gustaría preguntárselo. Lo que sí sé es que, si el PP tuviera la valentía de legalizar el vientre de alquiler (como en Reino Unido y en Grecia por ejemplo) –, y unas cuantas cosas más- iba a coger al PSOE en fuera de juego, evidenciando sus profundas contradicciones. Porque el corsé socialista, el que más lo atenaza con su rigidez, es el feminismo radical ontológico que lo define. El PP, por el contrario, representa hoy la única esperanza real del cambio, y no debería traicionar esa esperanza. Haría un bien inmenso a este país atreviéndose a materializarlo. Atreviéndose a no ser un mero gestor de la crisis económica. A asumir la responsabilidad global de coherencia y regeneración democrática sin la que este país jamás, jamás, saldrá de esta crisis. A romper con los propios corsés que lo atenazan. A aplicar la racionalidad, que no hay más modernidad que esa. Nos haría un favor a todos, y también a sí mismo. Porque si ellos no lo hacen, no me cabe duda de que vendrán quienes lo hagan, a esta sociedad española que reclama –por fin- abiertamente el oxígeno de la razón por encima de los prejuicios e intereses de una y otra índole. Aunque la demora en la defensa de lo fundamental será un daño en sí misma. Para muchos quizás irreparable.»

Diego de los Santos Parejo, socio fundador y miembro de la Junta Directiva de la PCI.